Investigación demuestra mayor productividad según la calidad de sitio de plantaciones de algarrobo en Santiago del Estero

María Gracia Senilliani y Miguel Brassiolo (*), investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNSE (Universidad Nacional de Santiago del Estero), comparten los resultados de ensayos en los que evaluaron el comportamiento de crecimiento de la especie y su potencialidad productiva en la región del Chaco Semiárido de la provincia. “Las plantaciones de esta especie en la región, si bien persiguen un fin productivo, a la vez cumplen un rol ecológico fundamental en la rehabilitación de áreas que se han degradado por el manejo ineficiente de los sistemas de riego para el cultivo agrícola”, valoraron los autores.


SANTIAGO DEL ESTERO (Junio 2020).- Prosopis alba, el algarrobo blanco, es la especie nativa de mayor importancia en el Chaco semiárido para la forestación con múltiples objetivos. Esta actividad en la provincia aún no se ha consolidado, pero sigue creciendo.
Más del 50 % de la superficie plantada, especialmente las más antiguas, carece de manejo silvícola y fueron establecidas en áreas donde las plantaciones presentan un crecimiento heterogéneo.

Para el fomento y la consolidación de la actividad forestal es necesario implementar una acertada zonificación basada en la evaluación de los sitios potenciales para Prosopis alba y crear las condiciones para el establecimiento de una cuenca forestal que concentre la producción con la finalidad de lograr un mayor impacto socio-económico.

Una marcada ventaja en el comportamiento de las masas implantadas es la tasa de crecimiento, superior al observado en bosques nativos. En la región del Chaco Semiárido de la provincia de Santiago del Estero se han registrado crecimientos promedios en el orden de 0,81 cm.año(-1), mientras que en rodales naturales Prosopis albase presenta un incremento anual promedio en diámetro para un árbol tipo de 0,40 cm.año(1).

Las plantaciones de esta especie en la región si bien persiguen un fin productivo a la vez cumplen un rol ecológico fundamental en la rehabilitación de áreas que se han degradado por el manejo ineficiente de los sistemas de riego para el cultivo agrícola.

El uso de especies tolerantes a la salinidad en la forestación es una de las alternativas productivas para la recuperación de esos suelos degradados o afectados por salinidad. En este sentido, el Régimen de Promoción de Plantaciones Forestales mediante la ley nacional 25.080, para el cultivo de bosques productivos es una importante posibilidad. Si bien se reconoce que en la provincia, la reforestación es una actividad que aún no se ha consolidado y muchas de las reforestaciones realizadas en el pasado carece de manejo silvícola, en los últimos años se lograron avances muy importantes en cuanto a calidad genética de las semillas, producción de plantas en viveros y prácticas silviculturales.

Como contribución a estos avances, se presenta un estudio que busca aportar herramientas para clasificar los sitios de acuerdo a los factores edáficos de mayor incidencia en el crecimiento de la especie. Esto facilitara la selección de las áreas a forestar, disminuyendo el riesgo en la inversión al asegurarse la calidad del sitio para la plantación.

El área de trabajo corresponde a la llanura aluvial del río Dulce, que posee gran heterogeneidad espacial en cuanto a las propiedades químicas de los suelos principalmente. El criterio para la selección de las plantaciones para realizar este estudio, contempló la edad, optando por plantaciones mayores a 9 años, y la variabilidad en los tipos de suelos, teniendo en cuenta principalmente la salinidad y las características propias de los rodales. El material genético empleado es de origen local ya que al momento de la plantación de estos rodales no se contaba con áreas con mejora genética. El área de estudio en general se caracteriza por la presencia de la napa freática cercana a los 2 a 5 metros de profundidad aproximadamente.

Foto 1: Rodales de Prosopis alba en sitio de buena calidad con bajo grado de salinidad

 Para evaluar el potencial de los sitios para forestaciones es frecuente tomar mediciones de la calidad del suelo, en este caso se registraron las siguientes propiedades químicas y físicas del suelo: pH, Contenido de sales solubles (CE), Cationes solubles (Ca, Mg, Na), presencia de carbonatos, RAS, humedad, Drenaje, Permeabilidad y Textura. Para evaluar el desarrollo de los rodales, las variables utilizadas fueron: altura dominante (Hd) y edad (E).

Se evaluó la relación entre variables de crecimiento y variables edáficas con respecto a 3 clases de calidad de sitio, CI, CII y CIII determinadas por la Hd y el Índice de sitio (IS) según Senilliani et al (2019)[1].

Los valores obtenidos en el análisis confirman que se encuentran correctamente representadas las tres calidades como resultado del crecimiento en altura de los rodales en estudio. La muestra evaluada resultó clasificada en un 21,3% en la mejor calidad de sitio (calidad I), el 53,2% en la calidad regular (calidad II) y el 25,5% en la menor calidad (calidad III).

La correlación entre las variables de crecimiento y las variables edáficas indica que 88% de la variabilidad en altura se explica a partir de las propiedades químicas de los suelos, que a diferencia de las físicas, son determinantes, presentando diferencias marcadas entre clases de calidad.

Entre las propiedades químicas del suelo de mayor impacto en el crecimiento fueron los parámetros asociados a la salinidad. Entre ellos, están la CE, parámetro que indirectamente estima la salinidad de un suelo, la concentración de sodio en el suelo, RAS que representa la concentración de sodio con respecto a calcio y magnesio en la solución del suelo y el pH que si bien no presenta gran incidencia es un parámetro importante a considerar, ya que mide la acidez o alcalinidad en suelos.

La CE presentó valores bien diferenciados para cada una de las clases de calidad, el pH sin embargo no mostró diferencias entre clases. La concentración de los cationes solubles se diferencian entre clases, principalmente el sodio, que registró para las clase I y II concentraciones bajas en superficie y más altas en los horizontes profundos, al contrario de la clase III que registró altas concentraciones en superficie.

En base a la incidencia de estos parámetros en el crecimiento se establecieron algunos umbrales, la conductividad eléctrica presenta un umbral de 10 dsm-1 para la CI y CII con Índice de Sitio (IS) de 10 y 8 respectivamente; para valores superiores de CE disminuye el crecimiento de la masa. La concentración de cationes solubles varía en relación al índice de sitio, la CI y CII presentan concentraciones bajas de sodio, con un valor critico de aproximadamente 39meq/l. Las clases II a III tienen un margen más amplio de tolerancia a la presencia de sodio en solución. El RAS no supera el valor de 12 para la clase I sin embargo las demás clases crecen hasta valores de 30.

Fotos 2: Rodales de Prosopis alba de en sitio de mala calidad con alto grado de salinidad

Consideraciones generales
El crecimiento de las plantaciones se ve influenciado principalmente por la salinidad de los suelos de la región, con valores umbrales para cada clase de sitio, en referencia a las variables CE, Na en superficie, pH y RAS.

La calidad de sitio I se corresponde con plantaciones en un rango de Hd mayor a 9,2m, que crecen en suelos con pH (8,5) básicos a ligeramente alcalinos, baja CE (6,3 ds/m) y reducida concentración de sodio en horizontes superficiales (21 meq/l).

La calidad de sitio II se corresponde con plantaciones en un rango de Hd entre 7,2m y 9,2m.

Las áreas de menor potencial en el crecimiento (clase III) se corresponde con plantaciones en un rango de Hd menores a 7,2m y se caracterizan por la presencia de suelos clasificados como salino-sódico. El pH es típico de un suelo con “salitre blanco”, con valores levemente superiores a 8.

Las plantaciones registradas en clase I y II, responden a perfiles salinos pero con niveles menores de CE y Na+ a iguales valores de pH que la clase III, presentando crecimientos aceptables en estos suelos siempre y cuando no haya presencia de napa freática salina.

FIGURA 1: propiedades químicas del suelo (pH, CE, concentración de sodio y RAS), para cada clase de sitio

 
Finalmente se concluye que las propiedades químicas del suelo, CE, Na, y RAS, parámetros característicos que describen las condiciones de salinidad de un sitio, son determinantes en el crecimiento de Prosopis alba. El crecimiento se ve condicionado negativamente por encima de un umbral salino alterando la productividad de las masas forestales.

Para avanzar en una adecuada zonificación de la actividad de plantación con Prosopis aba basada en la evaluación de los sitios potenciales en la región de estudio, los resultados obtenidos en este trabajo recomiendan las calidades de sitio I y II para forestación con fines de obtención de servicios de provisión (madera y frutos) y la calidad III, debido a su baja productividad podría destinarse a la producción de frutos y servicios ecosistémicos de regulación, entre ellos la recuperación de áreas degradadas.

Fotos 3: Rodal de Prosopis alba de crecimiento regular

 
[1] Senilliani, M.G., Bruno, C. y Brassiolo, M. (2019). Site index for Prosopis alba plantations in the semi-arid chaco through mixed models. Cerne 25:195-202. DOI: 10.1590/01047760201925022622

(*) Ingeniería Forestal

E-mail: senilliani@yahoo.com.ar

Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores.

Fuente original de nota: https://www.argentinaforestal.com/2020/06/17/investigacion-demuestra-mayor-productividad-segun-la-calidad-de-sitio-de-plantaciones-de-algarrobo-en-santiago-del-estero/

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Colegio de Graduados en Ciencias Forestales – Santiago del Estero 2019 – ISSN 2422-703X